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Mostrando entradas de septiembre, 2020

El Poder del Fénix: Regreso y partida, por Paloma F. Cabrera

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Por alusiones, recojo el guante lanzado por Juan M. Belinchón y ahí va la réplica con mi experiencia. Tanto es así que incluso voy a parafrasear el título de El Hobbit, utilizado por él en la entrada que precede a esta y en la que cuenta sus vivencias a la hora de sacar adelante nuestra segunda novela de fantasía, El Poder del Fénix . Entre El Despertar y El Poder del Fénix han pasado siete años. Tiempo en el que no solo nos hemos dedicado a escribir, sino también a promocionar la primera novela. Los que seguís esta página bien sabéis la de tumbos que hemos dado por esos mundos de Dios.  Después, cuando la cosa se serenó volvimos a escribir. Y ya sabéis lo pesados que somos, así que, si El Despertar fue revisada incontables veces, ésta ha sido releída y corregida algunas más. Para mí, escribir no es solo darle a la tecla, es ponerse con la escaleta, dejar reposar el manuscrito una vez acabado, revisarlo pasado un tiempo, para que se asiente en tu mente y en tu corazón, liarse con l

El Poder del Fénix: Partida y regreso por Juan M. Belinchón

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Hemos querido aprovechar esta entrada especial para dejar de hablar con una sola voz y que leáis la de cada uno por separado. Empiezo yo. Han sido siete años, o más bien seis más uno, de espera, lo sé, pero para mí no ha sido fácil llevar a buen término nuestra segunda novela de fantasía, El Poder del Fénix . Hemos tenido que pegarnos para promocionar la primera novela de fantasía que escribimos allá por 2013, El Despertar , salir de ViveLibro porque eran unos estafadores (supongo que lo siguen siendo, me da igual), apostar por ciertos caminos que, o bien eran vías muertas o simplemente no existían, lidiar con reseñadores de medio pelo que se creían dueños y señores de la obra cuando no la habían ni pagado, o nos la tiraban por el suelo simplemente porque estaban en nómina del cierta seudoeditorial, aguantar con buena cara en ferias y otros saraos mientras nos trataban como un mueble los mismos que nos habían invitado… en fin.  Además, la vida también nos ha estado machacando de lo li