El Despertar reafirma presencia y éxitos feriales

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Ha sido nuestra tercera experiencia como autores con una mano delante y otra detrás que logran hacerse un hueco en las grandes ferias y no erramos si repetimos lo que dice el refrán, «a la tercera va la vencida». Así nos sentimos: orgullosos, felices, agradecidos y emocionados (como la gran Lina Morgan, que en paz descanse). Y es que nos corre por las venas un sentimiento festivo que no nos lo agria ni Donald Trump (que ni descansa en paz ni deja descansar). A lo que vamos, nos hemos sentido más comprendidos, queridos y arropados que nunca. Lo que, en definitiva, se ha reflejado en las ventas, que se han dado muy bien. Por todo ello, gracias a todos.

Gracias a los amigos que os habéis acercado a darnos ánimo y buena conversación. Gracias a los que habéis apostado por nosotros comprando nuestra novela ante tan buena y extensa competencia, sin conocernos de nada. Gracias a los que, aún conociéndonos, habéis decidido reafirmar vuestra apuesta por nosotros ahora en nuestra faceta de escr…

Liber, la feria de los 5 euros

Este fin de semana, por aquello de ampliar nuestros conocimientos editoriales y para tantear cómo está el patio, nos hemos dado una vuelta por Liber, cita que se promocionaba como una de las ferias más importantes del mercado editorial en lengua castellana. No sabemos si lo será, lo que sí tenemos claro es que, entre nosotros, la hemos apodado la feria de los 5 euros, precio de la entrada, las cervezas y los bocadillos, sin duda, valor excesivo para los tiempos que corren. 

Nuestra incursión tuvo lugar el sábado ya que, aunque la feria se inauguró el día 2, hasta el día 4 sólo se permitía el acceso a profesionales. El fin de semana quedó así para el público en general, previo pago de los cinco euros de marras que tenían el detalle de descontarte de tu compra posterior, si la efectuabas. Una estrategia de marketing como cualquier otra, pero que en estos momentos me recordaba la frase de un tabernero gruñón de mi pueblo que, cuando éramos adolescentes, al vernos pasar el tiempo y habiendo solo tomado una ronda de lo más barato, nos soltaba con cierto recochineo: “Que esto es un bar y aquí se viene a consumir”.

Y a consumir era precisamente a lo que no invitaba la feria, porque pagar otros cinco euros por una cervecita o un bocadillo embolsado me parece, a todas luces, abusivo, aunque uno estuviera seco y desfallecido después de recorrer los tres pisos por los que se desparramaba el evento, ubicado en el Madrid Arena, un recinto de ingrato recuerdo para los madrileños. Eso sí, hizo un día estupendo y descubrimos que la luz natural del local es fabulosa. 

Perdonad que nuestra visión sea tan negativa, pero a ello también ayudó el enterarnos de que este mes RBA ha decidido cerrar la colección de literatura fantástica, noticia que nos afecta directamente porque nos priva de una de las pocas opciones editoriales que nos quedan. 

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