Primeros seguidores.

Nuestro primer seguidor (en aquellos tiempos el único) descubrió por casualidad aquella protoversión impresa en papel reciclado repleta de modificaciones y apuntes en los márgenes, y se sintió intrigado al ver que el volumen de la pila de folios iba en aumento conforme pasaban los días: “¿Estáis escribiendo una novela o qué?”. ¿Cómo? ¿Una novela? Eso son palabras mayores, algo demasiado grande. Pero, poco a poco se anda el camino y, digamos que, llevamos entrenando un año para ello, así que… al menos estamos en forma para afrontar el reto y el vértigo que nos da la palabra de marras.

En cuanto a nuestro fan número uno, en parte fue el culpable de que lleváramos a término el relato ya que él iba leyendo conforme acabábamos la revisión de cada capítulo y lo volvíamos a imprimir. Siempre pedía más. Acababa mucho antes de que a nosotros nos diera tiempo a tener lista la siguiente entrega y nos urgía a terminarla, lo cual tenía el efecto de motivarnos, para seguir dándole material, e incentivarnos, porque realmente se metió en la historia, totalmente ajena a sus gustos personales. Claro está que no todos le convencieron y que tuvimos en cuenta sus consejos, la mayoría delas veces. Por todo, muchas gracias, Sr. E.

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